“Soy Chapulín” | Teocaltiche, memoria y legado de Don Eladio Delgadillo
Hay producciones que comienzan como un proyecto audiovisual y que, con el paso del tiempo, terminan convirtiéndose en documentos familiares, culturales y emocionales.
“Soy Chapulín” es una de ellas.
La canción fue compuesta por Don Eladio Delgadillo Delgadillo, artesano reconocido de Teocaltiche y abuelo de Miguel, Ricardo y Noé, todos ellos integrantes del equipo de CinemaFeelings.
En esta composición Don Eladio dejó una declaración profundamente personal de cariño hacia su tierra: sus fiestas, su Virgen, sus calles, sus artesanos, sus costumbres, su historia y la identidad de quienes orgullosamente se reconocen como hijos de Teocaltiche.
Muchos años después, aquella canción regresó al lugar que la había inspirado, ahora convertida también en imágenes y realizada con la participación de distintas generaciones de la propia familia de su autor, músicos y amigos muy cercanos.
Una canción que volvió a casa
Cuando decidimos llevar “Soy Chapulín” al video entendimos que Teocaltiche no podía ser simplemente el fondo de la producción.
Tenía que ser uno de sus protagonistas.
La composición habla de una forma de pertenecer a un lugar. De la Virgen de los Dolores, de las fiestas de noviembre, de la tradición artesanal, de las calles, de la historia y de ese orgullo profundamente local que puede permanecer intacto incluso cuando la vida lleva a las personas muy lejos de su tierra.
Por eso buscamos que las imágenes recorrieran algunos de los espacios, oficios y tradiciones más representativos de Teocaltiche, permitiendo que la música regresara visualmente al lugar del que había nacido.
¿Por qué “Chapulín”?
Para comprender completamente el título de la canción hay que conocer una particularidad de Teocaltiche: desde hace generaciones, a sus habitantes se les conoce con el mote de chapulines o chapulineros.
Con el tiempo, el chapulín terminó convirtiéndose en una verdadera señal de identidad para los hijos de esta tierra.
Existen diferentes relatos y tradiciones alrededor del origen exacto del sobrenombre. Algunas historias lo relacionan con antiguos acontecimientos ocurridos en la población y otras lo vinculan incluso con la propia tradición religiosa de Teocaltiche. Más allá de las distintas versiones, lo cierto es que el nombre terminó siendo asumido con orgullo por generaciones de teocaltichenses.
Por eso cuando Don Eladio escribió “Soy Chapulín”, estaba diciendo mucho más que el nombre de una canción.
De alguna manera estaba diciendo:
Soy de Teocaltiche.
El Teocaltiche de nuestro corazón
La producción se realizó en diferentes lugares emblemáticos de Teocaltiche: la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, la Plaza de Toros El Renacimiento, la Plaza Principal y otros rincones que forman parte de la memoria cotidiana de generaciones de teocaltichenses.
Algunos son espacios monumentales. Otros son lugares que quizá vemos tantas veces que dejamos de observarlos con atención. Pero cuando aparecen acompañados por una canción que habla precisamente del lugar al que pertenecemos, adquieren un significado diferente.
La cámara buscó recorrer ese Teocaltiche que llevamos dentro: su arquitectura, sus calles, su gente, sus tradiciones y aquellos espacios que terminan formando parte también de nuestras propias historias familiares.
La Virgen de los Dolores y nuestra abuelita Cuca
La devoción a Nuestra Señora de los Dolores ocupa un lugar central dentro de la composición y también dentro de la identidad de Teocaltiche.
La canción recuerda esa relación profundamente arraigada entre el pueblo y su Virgen: la protección que representa para quienes recurren a ella, las plegarias, las promesas, las mañanitas y las celebraciones del mes de noviembre.
Por eso la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores tenía que ocupar un lugar especial dentro de esta producción, no solamente como uno de los edificios más reconocibles de Teocaltiche, sino como uno de los lugares que ayudan a comprender el sentimiento que existe detrás de la obra.
Dentro de esta parte del videoclip existe además una escena particularmente importante para nuestra familia.
En ella aparece Doña Cuquita, nuestra abuelita Cuca, esposa de Don Eladio Delgadillo Delgadillo, llevando una veladora hacia el altar de la Virgen.
Su presencia no fue solamente la de una persona invitada para aparecer frente a la cámara. Era la compañera de vida del hombre que había escrito la canción y formaba parte de la misma historia familiar, religiosa y cultural que estábamos intentando conservar.
Hoy nuestra abuelita Cuca tampoco está físicamente con nosotros.
Por eso, con el paso de los años, aquella escena ha adquirido un significado mucho mayor: podemos volver a verla caminando dentro de su iglesia, llevando una luz hacia el altar de la Virgen de los Dolores y formando parte para siempre de una producción construida alrededor de la obra de su esposo.
Es uno de esos momentos que nos recuerdan por qué la fotografía y el video terminan teniendo tanto valor con el tiempo.
Una escena que en el momento parecía sencilla puede convertirse años después en una manera de volver a encontrarnos con alguien.
Noviembre, las fiestas y las tradiciones
La composición recuerda también el Teocaltiche de sus fiestas: la música, las reuniones, las mañanitas, el palenque, las corridas de toros y esa transformación que vive la población cuando llega noviembre.
Dentro de ese recorrido visual aparece también la Plaza de Toros El Renacimiento, uno de los espacios ligados a la historia y a la memoria colectiva de Teocaltiche.
La intención no era realizar simplemente un inventario de lugares, sino permitir que las imágenes se encontraran con las referencias de la canción y juntas construyeran un retrato del Teocaltiche que Don Eladio llevaba en su memoria.
Las manos que también cuentan nuestra historia
Dentro del videoclip quisimos mirar también hacia quienes pocas veces reciben el reconocimiento que merecen: los artesanos.
Teocaltiche posee una larga tradición artesanal. Durante generaciones, hombres y mujeres han conservado conocimientos relacionados con los textiles, los sarapes y diferentes trabajos realizados muchas veces dentro de pequeños talleres familiares.
Por eso en “Soy Chapulín” aparecen artesanos trabajando, manos creando, procesos tradicionales y piezas que no existirían sin horas de paciencia, experiencia y conocimientos transmitidos de una generación a otra.
No queríamos que esas imágenes fueran solamente elementos decorativos dentro de la producción.
Ellos también son parte de Teocaltiche.
Detrás de cada sarape, de cada objeto realizado a mano y de cada oficio tradicional existen personas cuyo nombre muchas veces no aparece en los libros ni recibe la atención que corresponde a quienes ayudan a mantener viva una parte de nuestra identidad.
Don Eladio conocía profundamente ese mundo porque él mismo fue artesano reconocido en Teocaltiche.
Por eso cuando la canción habla con orgullo de la tradición artesanal, no está describiendo algo distante. Está hablando también desde la experiencia de su propio autor.
Don Eladio Delgadillo Delgadillo
Detrás de “Soy Chapulín” estaba la historia de su compositor.
Don Eladio Delgadillo Delgadillo fue compositor, músico y artesano reconocido en Teocaltiche.
La identidad artesanal presente dentro de la canción tiene por ello un significado especialmente importante. Don Eladio estaba escribiendo desde una tradición de la que él mismo formaba parte.
En vida recibió un homenaje por esta composición y por su trayectoria como artesano, pudiendo conocer el reconocimiento y cariño de su propia comunidad hacia aquello que había creado.
Pero para quienes realizamos esta producción existía otra dimensión imposible de separar de todas las anteriores.
Don Eladio era nuestro abuelo.
Una producción realizada por sus nietos
La producción audiovisual de “Soy Chapulín” estuvo a cargo de sus nietos Miguel, Ricardo y Noé, integrantes del equipo de CinemaFeelings.
Eso convirtió el proyecto en algo mucho más personal que la realización de un videoclip.
Una generación estaba tomando la obra que su abuelo había creado tiempo atrás y utilizando las herramientas de su propio oficio para volver a contarla.
Donde Don Eladio había utilizado palabras y música para describir su tierra, sus nietos utilizaron cámaras, sonido, edición e imágenes para llevar nuevamente aquella mirada a las calles y espacios de Teocaltiche.
Una familia alrededor de la obra
La realización contó además con el apoyo de José Antonio Delgadillo López, hijo de Don Eladio.
Su participación agregó otra generación de la propia familia del compositor alrededor de una obra que, con el paso del tiempo, terminó reuniendo a muchas personas vinculadas directamente con su historia.
También colaboraron en la producción sus bisnietos Miguel e Iliana Ornelas Carrillo.
Así, alrededor de una canción creada por Don Eladio terminaron encontrándose su esposa, uno de sus hijos, sus nietos y sus bisnietos.
Tal vez ese sea uno de los aspectos que hoy más nos conmueven al regresar a este trabajo: observar cómo una creación puede continuar su recorrido mucho después de haber sido escrita y encontrar nuevas formas de expresión en quienes vienen después.
El recuerdo del Trío Chapulines
El Trío Chapulines forma parte también de la historia que rodea esta composición y de una época de la música regional que permanece principalmente en el recuerdo de quienes tuvieron oportunidad de escucharlos y conocerlos.
Don Mario Rubio, integrante del Trío Chapulines, sí pudo participar directamente en esta producción.
Efraín Macías, también integrante del Trío Chapulines, no pudo acompañarnos debido a la distancia.
Por eso queremos dejar también aquí nuestro agradecimiento para él. Aunque no pudiera estar físicamente durante la realización de esta nueva versión, forma parte de la memoria musical vinculada con la obra y con la historia del Trío Chapulines.
Muchos detalles de aquellas agrupaciones sobreviven todavía principalmente en la memoria de sus familiares, amigos y de las personas que los escucharon. Precisamente por eso consideramos importante comenzar a dejar por escrito nombres, participaciones y recuerdos antes de que esa información desaparezca con el paso de las generaciones.
Dueto Bohemios de Villa Hidalgo
Una parte fundamental para revivir “Soy Chapulín” fue la participación de nuestros amigos del Dueto Bohemios de Villa Hidalgo.
La interpretación principal de esta nueva versión estuvo a cargo de ellos, con Victorio Díaz en el arpa y Memo en la vihuela.
Su participación tenía además una dimensión muy cercana. Son amigos entrañables de la familia y del equipo de CinemaFeelings y mantuvieron también una relación muy cercana con Don Eladio.
No estaban interpretando simplemente una composición que alguien les había entregado.
Conocían a su autor.
Conocían parte de su historia.
Y ayudaron a que su música volviera a escucharse con nueva vida.
Don Eladio nuevamente frente al micrófono
La grabación conserva algo especialmente importante para nuestra familia.
El propio Don Eladio Delgadillo Delgadillo participa con guitarra y voz dentro de esta nueva versión de su composición.
Don Eladio estuvo además presente en el estudio cuando fue grabada la canción.
Eso significa que no solamente pudimos llevar su obra a una nueva producción mientras él todavía estaba con nosotros: tuvimos la oportunidad de hacerlo con el propio compositor escuchando, participando y formando parte del proceso.
Hoy ese hecho tiene un significado enorme.
No conservamos solamente una canción escrita por nuestro abuelo.
Conservamos también su voz y su guitarra dentro de ella.
Don Mario Rubio
Don Mario Rubio, integrante del Trío Chapulines, participa también tocando la guitarra.
Su presencia ayudó a establecer un puente entre la historia musical anterior de la obra y esta nueva interpretación encabezada por el Dueto Bohemios de Villa Hidalgo.
Hoy tanto Don Eladio como Don Mario han fallecido.
Sin embargo, esta producción permite que podamos regresar a ellos desde otro lugar: podemos volver a escuchar su música, reconocer su participación y encontrarlos nuevamente dentro de una obra que continúa viva.
Eso es precisamente parte de lo que entendemos cuando hablamos de legado.
No significa solamente recordar un nombre.
Significa permitir que aquello que una persona creó continúe encontrando sentido en quienes vienen después.
La película
El resultado fue un recorrido musical y visual por Teocaltiche construido a partir de la composición de Don Eladio, la interpretación principal del Dueto Bohemios de Villa Hidalgo, la participación de Don Mario Rubio y el trabajo conjunto de familiares y amigos.
La iglesia, la plaza, la tradición taurina, los artesanos, las calles, los paisajes y la gente fueron encontrándose con las palabras de una canción escrita muchos años antes.
Los hijos ausentes
Pero existe otra manera especialmente emotiva de escuchar “Soy Chapulín”.
Es la de quienes nacieron en Teocaltiche, crecieron ligados a esta tierra o tienen aquí sus raíces, pero en algún momento tuvieron que marcharse para trabajar, formar una familia o buscar nuevas oportunidades lejos de casa.
Son aquellos a quienes cariñosamente solemos llamar los hijos ausentes.
Para quien vive lejos del lugar donde nació, una canción como esta puede adquirir un significado completamente distinto.
Cuando alguien está lejos, escuchar referencias a la plaza, las fiestas, la Virgen, las calles, los artesanos, las tradiciones o simplemente el nombre de Teocaltiche deja de ser una descripción.
Cada referencia puede despertar un recuerdo.
Una casa.
Los padres.
Los abuelos.
Una infancia.
Las fiestas.
Una despedida.
O aquel momento esperado durante mucho tiempo en que finalmente se puede regresar.
Para muchos teocaltichenses que han tenido que salir a trabajar al extranjero, escuchar esta composición puede resultar especialmente sentimental.
Durante unos minutos, la música puede convertirse en una manera de volver.
El terruño que uno lleva consigo
Hay lugares que dejamos físicamente y que, sin embargo, nunca terminamos de abandonar.
Sobreviven en nuestra manera de hablar, en las comidas, en las celebraciones que repetimos, en las historias que contamos a nuestros hijos, en las tradiciones que intentamos conservar y en aquellos nombres que continúan produciendo algo dentro de nosotros aunque llevemos décadas viviendo lejos.
Teocaltiche puede ser uno de esos lugares.
Y quizá allí se encuentra una de las razones por las que “Soy Chapulín” sigue teniendo tanta fuerza.
No solamente describe un pueblo.
Describe la sensación de pertenecer a él.
Un relicario de historias
Dentro de la composición aparece una imagen especialmente hermosa: la de Teocaltiche como un relicario.
La palabra resulta apropiada porque un relicario conserva algo que puede ser pequeño en tamaño, pero enorme por el significado que tiene para quien lo guarda.
De alguna manera este videoclip terminó haciendo lo mismo.
Dentro de unos cuantos minutos quedaron reunidos lugares, personas, voces, música, oficios, tradiciones y recuerdos pertenecientes a diferentes generaciones.
Conserva una composición de nuestro abuelo.
Conserva a Don Eladio tocando la guitarra y cantando su propia obra.
Conserva a nuestra abuelita Cuca caminando con una veladora hacia el altar de la Virgen.
Conserva a Don Mario Rubio y una parte del recuerdo del Trío Chapulines.
Conserva la interpretación de nuestros amigos del Dueto Bohemios de Villa Hidalgo.
Conserva las manos y los oficios de artesanos teocaltichenses.
Conserva algunos de los espacios más entrañables de nuestra tierra.
Y conserva también el trabajo de una familia reunida alrededor de la obra de quien estuvo antes que nosotros.
Por eso es difícil verlo únicamente como un videoclip.
Para nuestra familia se ha convertido en una verdadera pieza de memoria.
Cuando una obra atraviesa generaciones
Don Eladio escribió una canción para hablar de su tierra.
Años después, su hijo José Antonio apoyó la realización del proyecto; sus nietos Miguel, Ricardo y Noé llevaron aquella composición al lenguaje audiovisual desde CinemaFeelings; sus bisnietos Miguel e Iliana Ornelas Carrillo colaboraron en la producción; su esposa, Doña Cuquita, apareció frente a la cámara; amigos cercanos ayudaron a revivir la música; Don Mario Rubio volvió a unirla con la historia del Trío Chapulines y el propio Don Eladio pudo participar con guitarra y voz.
Eso es lo que finalmente hace especial este trabajo.
No pertenece únicamente a un momento.
Une generaciones.
Y mientras alguien vuelva a reproducirlo —desde Teocaltiche o desde muchos kilómetros de distancia— aquellas imágenes y aquella música continuarán haciendo algo que la memoria ha hecho desde siempre:
permitirnos regresar.
Regresar a nuestra gente.
Regresar a nuestras calles.
Regresar a nuestras tradiciones.
Regresar al lugar de donde venimos.
“Soy Chapulín de a de veras.”
Para quienes siguen escuchando
Nuestro agradecimiento es también para todas las personas que gustan de la buena música y que continúan encontrando algo especial en composiciones como esta.
Y de manera muy especial, para todos los teocaltichenses, chapulines y chapulineros, estén en su tierra o lejos de ella, que siguen escuchando, compartiendo y disfrutando esta obra.
Mientras alguien vuelva a escuchar “Soy Chapulín”, mientras alguien reconozca en ella las calles, las fiestas, la Virgen, los artesanos, las tradiciones o los recuerdos de Teocaltiche, la composición de Don Eladio continuará hablando con orgullo y cariño del lugar al que pertenecemos.
Créditos y agradecimientos
- Composición: Don Eladio Delgadillo Delgadillo
- Producción audiovisual: Miguel, Ricardo y Noé — nietos de Don Eladio e integrantes de CinemaFeelings
- Apoyo: José Antonio Delgadillo López — hijo de Don Eladio
- Apoyo en producción: Miguel e Iliana Ornelas Carrillo — bisnietos de Don Eladio
- Participación especial: Doña Cuquita — esposa de Don Eladio
- Interpretación principal: Dueto Bohemios de Villa Hidalgo
- Arpa: Victorio Díaz — Dueto Bohemios de Villa Hidalgo
- Vihuela: Memo — Dueto Bohemios de Villa Hidalgo
- Guitarra y voz: Don Eladio Delgadillo Delgadillo
- Guitarra: Don Mario Rubio — Trío Chapulines
- Agradecimiento especial: Efraín Macías — Trío Chapulines
- Piloto de dron: Gabriel Ramírez Peña
- Producción: CinemaFeelings
- Locaciones: Teocaltiche, Jalisco
Nuestro profundo agradecimiento a Victorio Díaz y Memo, del Dueto Bohemios de Villa Hidalgo, por ayudarnos a revivir esta composición, por su amistad y por llevarla nuevamente ante una nueva generación.
A Don Mario Rubio, por volver a acompañar esta historia con su guitarra, y a Efraín Macías, integrante del Trío Chapulines, quien por la distancia no pudo acompañarnos durante la realización, pero a quien reconocemos también como parte importante de la memoria musical que rodea esta obra.
A José Antonio Delgadillo López, hijo de Don Eladio, por su apoyo en este proyecto; a Miguel e Iliana Ornelas Carrillo por su colaboración; y a todos los hijos, nietos, bisnietos, familiares y personas cercanas a Don Eladio que han ayudado a conservar y transmitir su memoria.
A nuestra abuelita Cuca, cuya presencia quedó para siempre dentro de estas imágenes junto a la obra de quien fue su compañero de vida.
A todos los artesanos que participaron frente a nuestra cámara y a quienes, generación tras generación, continúan trabajando con sus manos y manteniendo vivos los oficios tradicionales de Teocaltiche, muchas veces sin recibir todo el reconocimiento que merecen.
A todas las personas que nos abrieron puertas, facilitaron espacios y permisos o ayudaron de cualquier manera a hacer posible esta producción.
A todos los que gustan de la buena música.
A todos los hijos ausentes que, desde lejos, continúan llevando a Teocaltiche dentro de ellos.
Y especialmente a todos los teocaltichenses que siguen escuchando, compartiendo y haciendo suya esta gran obra.
Mientras alguien vuelva a reproducir “Soy Chapulín”, una parte de Don Eladio, Doña Cuquita, Don Mario, de quienes participaron con ellos y del Teocaltiche que quisieron conservar seguirá presente.
