Octavio & Lety | Esperando un nuevo integrante
Antes de que un nuevo integrante llegue a una familia, ya existe para él un lugar.
Existe en las conversaciones, en los planes, en la curiosidad de sus hermanos y en esa espera que poco a poco transforma la vida cotidiana de todos los que están a punto de recibirlo.
Cuando realizamos esta sesión con Octavio y Lety, aquel nuevo miembro de la familia ya era esperado por una pareja muy amorosa, una hermana cariñosa y un pequeño con muchísima energía.
Una espera en familia
Las sesiones de embarazo pueden hablar de muchas cosas además de la maternidad. Cuando ya existen hijos, también conservan uno de esos momentos irrepetibles en los que una familia está a punto de cambiar de tamaño.
Durante unas semanas todos continúan siendo quienes siempre han sido, pero saben que muy pronto alguien nuevo ocupará un lugar entre ellos. Los hermanos esperan, imaginan y participan a su propia manera; los padres preparan la llegada y la vida comienza a reorganizarse incluso antes del nacimiento.
Con Octavio, Lety y sus hijos pasamos un rato especialmente alegre. Más que intentar construir poses perfectas, la sesión terminó convirtiéndose en una pequeña historia familiar: activa, espontánea y con la energía propia de quienes simplemente estaban disfrutando estar juntos.
Antes de conocerte
Con el paso del tiempo, fotografías como estas comienzan a contar algo diferente.
Quien entonces todavía estaba por llegar podrá algún día mirar estas imágenes y descubrir que su historia familiar no comenzó el día de su nacimiento. Ya había un espacio preparado para él, hermanos que formaban parte de aquella espera y unos padres que imaginaban cómo sería la vida cuando finalmente estuvieran todos juntos.
También quedan las expresiones, los juegos y esa energía difícil de planear que aparece cuando fotografiamos a una familia tal como es. Eso fue precisamente lo que disfrutamos de esta sesión: no solamente registrar una etapa, sino compartir un momento con amigos y permitir que la propia dinámica de la familia construyera las imágenes.
Porque antes de conocer un rostro, escuchar una voz o sostener por primera vez a alguien entre los brazos, muchas historias ya han comenzado.
Esta es una de ellas.
