Alfredo & Ana | Boda en Aguascalientes | Señor del Encino
Hay días que normalmente asociamos con la rutina y que, de pronto, terminan convirtiéndose en una fecha imposible de olvidar.
La boda de Alfredo y Ana fue uno de esos días.
Era lunes, pero desde las primeras horas quedó claro que no sería un lunes cualquiera.
El 3 de julio de 2017, familiares y amigos se reunieron en Aguascalientes para acompañarlos en una celebración llena de risas, cariño y una tranquilidad que terminó definiendo buena parte de la manera en que recordamos aquel día.
Un lunes memorable
Las bodas no necesitan seguir una fórmula para ser especiales.
A veces precisamente aquello que las hace distintas termina siendo una de las cosas que más recordamos después.
En este caso fue también el ambiente. No había sensación de prisa ni distancia: la celebración se fue desarrollando entre personas cercanas, conversaciones, sonrisas y momentos sencillos que permitieron disfrutar realmente el día.
El texto con el que originalmente compartimos estas fotografías lo decía de una forma muy natural: “la pasé muy bien con ustedes, me sentí como en casa”.
Templo del Señor del Encino
La ceremonia se realizó en el Templo del Señor del Encino, en Aguascalientes, un espacio que formó parte del escenario de aquella historia.
Pero más allá del lugar, las fotografías fueron reuniendo aquello que realmente daba sentido a la celebración: Alfredo y Ana, sus familias, sus amigos y todas esas expresiones que aparecen cuando las personas dejan de pensar por unos segundos en la cámara.
Alfredo & Ana | La boda en fotografías
Risas, amor y tranquilidad
Hay celebraciones que recordamos por la intensidad y otras por la facilidad con la que todo parece ir encontrando su lugar.
La de Alfredo y Ana pertenece a estas últimas.
Fue una boda tranquila, cercana y llena de momentos en los que las risas aparecían de manera natural entre familiares y amigos.
Esa sensación de familiaridad también terminó influyendo en nuestra manera de fotografiar. Cuando uno se siente bienvenido, es más sencillo observar con calma y esperar esos pequeños gestos que después se convierten en recuerdos.
Un lunes que dejó de ser cualquier lunes
Con los años, una fecha como ésta adquiere una dimensión curiosa.
Para muchas personas aquel día simplemente fue lunes.
Para Alfredo, Ana y quienes estuvieron cerca de ellos, fue el día de su boda.
Y para nosotros quedó guardado en estas fotografías como uno de esos recordatorios de que los momentos importantes no necesitan esperar al fin de semana para ocurrir.
Gracias, Alfredo y Ana, por permitirnos acompañarlos y por hacernos sentir, como escribimos entonces, como en casa.
